Si esto ocurre, es necesario hacer un segumiento al estudiante, ya que puede experimentar frustración, tristeza, angustia, ansiedad, e incluso llegar a la depresión. Lo primero que deben hacer los padres es escuchar a sus hijos, buscar las causas del bajo rendimiento y sobre todo motivarlos para que sigan adelante. Debe quedar claro que se perdió un año escolar y no la vida. Debe existir una actitud reparadora, no un castigo tal, pero sí lograr que el hijo entienda que debe mejorar y aprender de esta dolorosa experiencia.
Hay que poner metas que se cumplan (permisos no tan largos, menos mesada ó propina, etc). Castigios donde toda la familia es afectada, como cancelar las vacaciones, no funiconan. También hay que evaluarse como padres, ver si hicieron seguimiento a llamados o notas del colegio y de esta manera tomar acciones preventivas para el siguiente año. En enero se debe contar con un plan de estudio para elevar el nivel del alumno y cuando inicie el año no esperar que su hijo sea el mejor de la clase por que repite el curso, sino más bien estar atento a las condiciones y falencias en cada una de las asginaturas.
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